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Historia de un Auto(Parte II)

Publicado por lobishomen en Diciembre 1, 2007

IMPORTANTE: Es necesario leer el post anterior para entender esta historia.

Miki recorría la calle por donde había visto pasar a la limosina rosa con la esperanza de poder encontrar una pista sobre ella y aún con la tristeza de tener que dejar a sus amigos.
A la mañana siguiente el profesor Matsumasa y Kazuo se levantarían para darse cuenta de que Miki los dejó. A Miki no le agradaba ese pensamiento, lo estaba perturbando, pero una cosa era segura: debía de ir tras la limosina rosa ya que su amor por ella no se podía reprimir.
Miki estaba muy atento esperando ver rastro de la limosina, tal vez algo rosa, o tal vez otra limosina que lo pudiera guiar, pero pasaba el tiempo y no encontraba rastro alguno.
Decidió cambiar de estrategia cuando llegó a la carretera y se convenció de que si seguía en la misma dirección no iba a encontrar mas casas.
Fue entonces cuando vió en medio de la noche a otro automovil del cual parecían provenir sonidos, se acercó a él y sonó su clakson.
-Disculpe, ¿no sabe en qué lugar puedo encontrar una limosina roja?- preguntó Miki de la manera mas amable posible.
-¡AHHHH!- gritó una mujer que estaba dentro del vehículo.
-¡¿Qué pasó? ¿Qué viste?!- preguntó preocupado un hombre que también estaba en el interior del vehículo- ¿es algún policia?.
-¡Un auto! -dijo aún en shock la mujer- el auto… estaba… hablando.
Después de eso Miki solamente escuchaba murmullos dentro del otro automóvil; decidió esperar pacientemente hasta recibir una respuesta.
Pero en lugar de dar una respuesta, el hombre se asomó por la ventana de su automovil, sacó un revólver y disparó rápidamente a las llantas delanteras de Miki.
El hombre asustado se metió a su automovil y este último arrancó a toda velocidad.
Cuando la mañana llegó, el profesor Matsumasa llegó al centro de investigaciones en bicicleta, como ya era su costumbre; ese día cuando se levantó estaba pensando en continuar sus trabajos de investigación acerca de lo que sucede con el cerebro de los perros cuando miran una de las películas de Star Wars.
Pero cuando el profesor entró al centro de investigación cambió por completo sus planes del día, se dió cuenta que Miki no estaba ahí, no sabía si se había ido por cuenta propia o se lo habían robado.
Tomó su teléfono celular y llamó a Kazuo.
-¿Kazuo?, ¿eres tu? – dijo el profesor.
-Si, ¿sucede algo?- preguntó Kazuo seriamente ya que notaba nerviosismo en la voz del profesor.
-Esta mañana cuando entré, no encontré a Miki en el centro.
Justo cuando el profesor Matsumasa le estaba llamando a Kazuo un ladron de automóviles puso su mirada en Miki.
Era claramente un auto en buen estado, excepto por las llantas, y no tenía ningún candado a la vista; además se encontraba en un lugar muy solitario, donde si lo robaba nadie sería capaz de ver quién se lo llevó.
El ladrón tomó un comunicador inálambrico habló:
-Necesito un sellador de llantas, hay un pez gordo y fácil de atrapar en la carretera 5.
No tardó mucho en llegar otro ladrón con un sellador de llantas, el primero se subió a Miki y el segundo le reparó las llantas en unos minutos.
Miki hizo un esfuerzo por escapar pero se dió cuenta que lo único que podía controlar cuando tenía a una persona en el bolante era su propia voz. Así que el ladrón hizo que Miki diera vuelta en U de regreso a la ciudad.
-Dejame ir por favor- dijo Miki.
-¿Alguien dijo algo?- contestó el ladrón mientras conducía.
-Soy yo, Miki.
-¿Dónde estás que no te veo.
-Estas sentado sobre mi y me estas manejando.
-¡Ah!, ¡qué curioso!, ¡un auto que habla!
-¿me dejarás ir entonces?.
-Curiosos pero inutil- dijo el ladrón ignorando a Miki- nostros destrozamos automóviles y vendemos sus partes, así que creas que te dejaré ir, no me importa si sabes hablar; tampoco me importaría si tuvieras sentimientos.
-Bueno…, hay una limosina a la que quiero…
-¡Te dije que no me importaban tus sentimientos!- dijo el ladrón enfadado- deberías saber que tu eres un automovil y estas hecho para ser esclavo de los humanos, no para amar.
-Pero Kazuo dijo…
-¿Qué te hace pensar que conozco a esa persona?, y no me importa lo que te hayan dicho, posiblemente te hicieron vivir en una fantasía donde un automovil podía tener una vida tan plena como la de los humanos, pero eso no es cierto. En la vida real los autos trabajan día a día sin recibir paga alguna mas que gasolina, y cuando un auto se gasta demasiado y ya no puede correr, son enviados al basurero automotor, donde algunos se quedan ahí durante años oxidandose y otros son triturados por enormes máquinas.
-No te creo.
-¿No me crees? ¿por qué no?
-Los humanos son buenos, no harían eso, o por lo menos no muchos lo harían.
-Tu eres el que está confundido, los automoviles no estan hechos para sentir, a pesar de la forma en que son tratados no sufren, ni siquiera piensan, destruir un automovil no causa más sufrimiento que destruir una roca, los automoviles son solo objetos sin nombre que se fabrican en serie.
-Pero yo…
-Tu vives en un mundo que no está hecho para ti, eso es lo que pasa, si es que se puede decir que realmente estas vivo. Los automóviles son simplemente herramientas de trabajo y símbolos de vanidad de las personas, o en mi caso, una fuente de dinero.
-¿Vanidad?
-Ya no hablaré más, estamos por llegar al taller y muy pronto te convertirás en un montón de piezas que serán vendidas por separado.
Mientras Miki hablaba con el ladrón, Matsumasa y Kazuo recorrían la calle por donde Miki salió preguntándo de casa en casa a ver si alguien tuvo insomnio y vió pasar a Miki.
Kazuo tenía la sospecha de que Miki podía haberse enamorado en secreto y que con su pequeña conversación de la otra noche pudo haberlo insitado a irse, no se atrevía a decirselo al profesor en un momento como ese, pero el profesor Matsumasa solamente pensaba en lo peor: que haya sido robado y que dentro de poco lo iban a desarmar.
Cuando Miki y el ladrón llegaron al taller, el ladrón le dijo a sus compañeros que desconectaran la batería de Miki para evitar que escapara. Y como era de esperarse, nadie creyó que el automovil pudiera moverse por sí solo; y Miki tenía la suficiente inteligencia para saber cuando mantenerse callado.
Pero ante la insistencia del ladrón que estaba al bolante aceptaron desconectarle la batería para dejar a Miki en coma.
Los ladrones de ese taller no se apresuraron a desamar a Miki, ya que se encontraban desarmando a otros automóviles y limpiando las piezas que ya tenían para poder decir que eran nuevas o seminuevas.
Sin embargo, ni Miki ni los ladrones se percataron de que alguien los había estado siguiendo. En efecto: los disparos dirigidos a las llantas de Miki hizo que la gente que alcanzó a eschar los disparos llamara a la policía.
La policía no se acercó demasiado al auto ya que pensó que había muertos en la cajuela y prefirío esperar a que llegara alguien a llevarse el automóvil para seguirlo.
Así que pocas horas después de que Miki entró al taller, toda la manzana ya estaba llena de policías. Cuando la batería de Miki fue desconectada, Miki llegó a creer que dormiría para siempre, pero se llevó la agradable sorpresa de despertar rodeado de policías.
-¿Quiénes son ustedes?- preguntó Miki.
-Esto es muy extraño -dijo un policía- estoy seguro que no encontré ningún transmisor en este auto.Me parece increible que alguien esté usando este auto para comunicarse.
-Pregunté que quienes son ustedes- volvió a decir Miki.
-¡Ah!, disculpa -dijo el policía- somos la policía, ya arrestamos a todos los ladrones que estaban aquí. ¿Quién eres tu y cómo pudiste esconder un transmisor en un auto sin que nos dieramos cuenta?.
-Mi nombre es Miki y no tengo ningún transmisor.
-Entonces, ¿cómo es que podemos escucharte?.
-Porque estoy parado frente a ustedes sobre mis 4 ruedas.
Eso causó mucha conmosión pero después de un rato se convencieron de que realmente Miki tenía voluntad propia.
-He estado buscando a una limosina rosa -continuó Miki- solo la vi una vez pero quedé tremendamente enamorado de ella.
-Seguramente es una de las limosinas que se rentan en la empresa “Limon-Limosinas“.
-¿Por qué estas tan seguro?- preguntó otro policía.
-Las otras empresas suelen rentar solamente limosinas blancas y negras, solo esa empresa renta limosinas de otros colores.
-¿Cómo puedo llegar a esa empresa?- preguntó Miki.
Uno de los oficiales le dió unas instrucciones que no vale la pena mencionar por ahora.
Matsumasa y Kazuo ya se habían enterado de que Miki recibió dos balazos pero no lograban siquiera imaginarse quién se pudo haber llevado a Miki. Había muchos ladrones de autos en la ciudad y era realmente muy difícil saber cual de todos se lo pudo haber llevado.
Kazuo prendió la televisión a ver si relajandose un poco le llegaba alguna idea a la mente; tal fué la suerte de Kazuo y el profesor que en el momento que Kazuo prendió la televisión, el noticiero estaba hablando del grupo de robaautos arrestado y pasaron algunos videos de los arrestos.
En uno de los videos tanto el profesor como Kazuo se dieron cuenta que Miki se encontraba en ese lugar cuando fueron los arrestos.
-¿Viste eso profesor?- preguntó Kazuo.
-Si, estoy seguro que era Miki.
-¿Y bien?, ¿qué vamos a hacer ahora?.
-Es una pregunta muy obvia, vamos a ir a hablar con la policía para averiguar el paradero de Miki.
Ya casi se hacía de noche cuando Miki se estacionó afuera de “Limon-Limosinas” esperando ver salir a su amor; pero no fue necesario esperar a que saliera, ya que le abrieron la puerta a otro automovil y Miki pudo aprovechar para entrar.
Ahí estaban estacionadas en exibición todas las limosinas, eran de muchos colores y diseños bastante originales, pero Miki se concentró en encontrar a la rosa. Cuando la encontró se acercó a ella y comenzó a decirle lo muy enamorado que estaba.
A pesar de que Miki no sabía nada de poesía las palabras le salían de una manera natural, poética y muy fluida:
-Cuando te vi pasar me hiciste cambiar- decía Miki-, no te conocía, ni tampoco de ti sabía, pero algo en ti me llamó, tu eres la reina de mis pensamientos, creo que esto es amor, o qué podría ser este sentimiento; dime ahora cual es tu opción, pues eres la dueña de mi corazón.
Pero la limosina no respondió.
Miki se deshacía sobre sus propias conjeturas, ¿estará muy apantallada y no sabrá qué decir?, ¿preferiría ignorarlo al considerarlo poca cosa?, ¿será que no sabe expresarse y prefiere no hablar?.
Así que luego de estar conjeturando insistió:
-¡Oh amada mía! -dijo Miki- no me rompas el corazón, solamente te pedía, que me digas una opción. Quiero saber qué piensas, quiero saber si no sabes, qué opción tomar. Si me quieres dímelo, si no me quieres también, y si no lo sabes dilo, pues una respuesta espero de mi amor.
Cerca de ahí estaba un niño, a quien no le costó trabajo convencerse de que el auto estaba hablando.
-Disculpa -dijo el niño-, creo que ella no puede hablar y solo se mueve cuando sube a ella un conductor.
Cuando Miki escuchó eso se le rompió el corazón, eso significaba que su amor nunca sería correspondido, que todo lo que había hecho hasta el momento era inútil.
Todo parecía indicar que el ladrón con el que platicó tenía razón: los autos no sienten, no deciden y no tienen nombre.
Salió del estacionamiento moviendose muy despacio, no tenía idea de qué iba a hacer con su vida, estaba destinado a ser una simple máquina para los humanos.
La noche ya estaba llegando y vió salir a las limosinas del estacionamiento. Sin saber todavía por que lo hacía siguió a la limosina rosa, su amor no iba a ser correspondido, pero por lo menos se iba a sentir cerca por unos instantes de aquel amor imposible.
Caminaba al lado de la limosina rosa, sin importarle que el chofer se pusiera nervioso; Miki por un momento se sintió feliz, no era un amor correspondido, pero tan solo estar cerca le daba una pizca de alegría.
Miki se distrajo y no dio vuelta en el lugar correcto, así que tuvo que se alejó dos cuadras de la limosina, comenzó a caminar mas rápido para alcanzarla pero un camión conducido por un hebrio chocó lateralmente a la limosina.
El conductor hebrio bajó del camión y corrió para evitar que cuando llegara la policía lo metieran a la carcel.
Una ambulancia llegó 15 minutos después llevándose al conductor de la limosina y una grua llegó para llevarse a la limosina.
Miki siguió a la grua para ver si la limosina era llevada a un tratamiento especial, pero se encontró con que fué arrojada al basurero automotor y colocada en una cola para la trituradora.
Fue un golpe psicológico bastante fuerte para Miki.
Cerca de ahí estaba una fábrica de aceite de cocina y Miki decidió estacionarse ahí a pensar sobre los recientes sucesos que le había traido la “vida”.
No dejaba de recordar una y otra vez las palabras del ladrón, que hasta ese momento parecían ser la absoluta verdad; dentro de pocos días se le acabaría la gasolina y todo habría terminado para él, ya no creía que Kazuo y el profesor Matsumasa estuvieran preocupados por él; al fin y al cabo los automóviles eran solamente un objeto para los humanos, y si un automóvil se pierde, por lo único que se preocupa el dueño es por su dinero y no por su auto.
Ese estacionamiento no era muy bueno y estaba callendo del techo aceite de cocina, el cual caía sobre Miki. Pero a Miki no le importaba. El aceite llegó a escurrirse hasta el depósito de aceite de Miki y lo hizo sentir diferente.
Comenzó a ver cosas extrañas, vió a la limocina rosa hablándole, y a todos los objetos moviéndose y hablando como él lo hacía.
No sabía por qué había sucedido un cambio tan drástico, pero luego de pensar un poco llegó a la conclusión de que el aceite lo había afectado. No se preocupó por deshacerse de ese efecto, pues era lo único que podía concebir como agradable en esos momentos.
Con su depósito lleno de aceite de cocina salió a la carretera y se salió del camino, corría por el campo imáginando que estaba al lado de su querida limosina rosa y que muchos autos amigos estaban con ellos.
No pasó mucho tiempo antes de que se le poncharan las ruedas pero la “mente” de Miki ya estaba en otro lado y no se dió cuenta de que ya no se podía mover. Dos días mas tarde se le acabó la gasolina y toda su distorcionada percepción se apagó.
Matsumasa y Kazuo lograron seguirle la pista y lo encontraron en el campo con las llantas ponchadas, sucio, y la carcasa dañada.
Les tomó un par de semanas reparar a Miki pero lo lograron.
Nuevamente Miki no esperaba despertar y tampoco esperaba volver a ver a Matsumasa y a Kazuo; quienes le manifestaron haber estado muy preocupados por él.
Miki, algo soprendido, les contó todo lo que pasó. Viéndo lo confundido que estaba, el profesor Matsumasa tomó la palabra:
-Miki, yo tomé la iniciativa de diseñarte para que fueras el primer automóvil capaz de amar, el enamoramiento que tuviste es una forma de amor y aunque el amor da felicidad también implica una decepción al final; puede que te haga sentir mal pero eso es lo que nos hace fuertes.
-Pero -dijo Miki- ¿mi amor nunca será correspondido porque soy el único automovil capaz de amar?.
-No te confundas -dijo el profesor- yo estuve estudiando el amor desde un punto de vista científico, y te puedo decir que el enamoramiento es amor concentrado que llega y se va en poco tiempo. Existe un amor permantente más sútil que se puede disfrutar día a día sin que esté acaparando todo el pensamiento, porque si el amor fuera solamente enamoramiento seríamos unos completos inútiles y solamente pensaríamos en otra persona todo el tiempo, o en tu caso en una limosina-dijo con un poco de risa el profesor.
-¿A qué tipo de amor te refieres?.
-La gente no lo suele llamar amor pero con mis experimentos he demostrado que si lo es, me refiero al deseo de vivir y de interactuar con quienes tienes cerca de ti, el deseo de ayudar al prójimo y de recibir una mano amiga; tal como siempre lo has hecho aquí en este centro de investigación.
-Creo que ya lo entiendo, por eso me sentía satisfecho con mi existencia estando aquí. Pero…
-¿Sucede algo?
-Aún me siento triste por la limosina.
-Cuando te enamoras de alguien es imposible de olvidar; aprenderás a vivir recordando eso, y podrás disfrutar la vida otra vez, igual o más de lo que lo hacías antes, sin embargo, ella siempre ocupará un lugar en tu corazón.
-¿Por qué llamas “vida” a mi funcionamiento?, ¿se supone que no estoy realmente vivo?, ¿o sí?.
-Tal vez la gente diga que no eres un ser vivo, pero para nosotros, que somos literalmente tu familia, ya que nosotros te construimos, tu estas tan vivo como cualquier humano en el mundo.
Luego de esa conversación Miki se puso a “pensar” y logró entender de mejor manera lo que es el mundo y su lugar en él. Le tomaría algo de tiempo regresar a su rutina y volver a “disfrutar la vida” pero estaba seguro que lo lograría.

P.D. El profesor Matsumasa nunca logró conseguir financiamiento para construir mas automóviles capaces de amar.

4 comentarios para “Historia de un Auto(Parte II)”

  1. sirdarckcat escribió

    jaja muy bueno compa :P

  2. CarlosF. escribió

    Muy buena historia Luison, si fuera director de cine te pediria que la alargaras y la llevaria a la pantalla grande, pero como solo soy kar.rock, solo te comento que eres muy bueno para escribir y que esto parece ser el comienzo de aquel proyecto que una vez me comentaste. Por otro lado me agrado mucho la historia parece ser una proyeccion muy creativa de la solucion a las cuestiones a las que nos lleva tarde que temprano ese sentimiento que tu lo has dicho vale la pena analizar y obtener lo bueno, sin llegar a enamorarnos del amor y caer entonces en lo que para mi seria mas cercano a una enfermedad que a un sentimiento, el amor es como la borrachera (aunque nunka eh estado borracho pero segun eh escuchado deduzco =P) hay que saber mantenerse en el rango apropiado, para estar feliz, para disfrutar, mas evitar sobrepasarse para no llegar a ese nivel en el que uno ya no actua conciente, etc, etc, pero algo es seguro… siempre vendra la cruda!! :S. Saludos.

  3. evanthia escribió

    hola , estaba buscando a gentes con el apellido azcona y salio tu pagina ……de donde es originario tu apellido?…. yo soy tambien azcona y vivo en chile…..responde por favor …..

  4. AFZES! escribió

    Hola Luis, por fIn decidi poner un comentario aqui. Esta entretenida tu historia, listo para escribir libros infantiles? Haha. Yo podria ser el ilustrador, aunque no respondo por posibles imagenes grotescas y ofensivas.

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